Pues un trocito de la pared de mi piso. Todavía queda hacerle unos retoques, pero como tenía ganas de enseñároslo...
Los colorines son muestras de melamina de Egger, aunque no todos, ya que no había más en el catálogo que me gustasen, y los huecos que me quedaron los suplí con trozos de cartulina. Todo va enganchado sobre cartón pluma que atornillé a la pared, a ras de las tapetas de las puertas.
¿Por qué lo he hecho? Pues porque es un tributo al hecho de que existan los colores y podamos combinarlos como queramos. Combinar cada uno con su pareja ha tenido su qué, como también a la hora de colocarlos. En definitiva, he disfrutado montándolo y ahora cada vez que lo veo me gusta más, pienso que le da un toque guay al pasillo.

